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De Eva a María: ¿Qué podemos aprender de ambas para vencer el pecado?

Escribo este artículo en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, día que me parece propicio para reflexionar sobre la naturaleza y realidad del pecado, pero también, sobre la gracia de Dios que nos permite vencerlo. 

Esto no es que me lo haya inventado yo, es la Iglesia la que nos invita a esto en su liturgia. En la primera lectura vemos a Adán y Eva luego del pecado original, cuando comieron del fruto prohibido engañados por la serpiente, pero ahí mismo, vemos la prefiguración de María (La Mujer) y Jesús (su descendencia), quienes vencen definitivamente a la serpiente, al pecado. Y vemos en el Evangelio de Lucas, el inicio del cumplimiento de estas promesas con la anunciación del Arcángel Gabriel a María. 

Pero no nos adelantemos. En este artículo no nos vamos a quedar en lo anecdótico, vamos a analizar cuáles fueron los errores de Eva y cuáles las buenas prácticas de María, para que aprendiendo de ambas podamos dejar de caer en el pecado. 

Ahora sí, comencemos...

María es la nueva Eva

Adan y Eva: el origen del pecado en el ser humano

A ver, cuando hablamos de Eva, muchas veces nos quieren hacer ver como machistas, por echarle la culpa solo a la mujer. Para ser justos, vamos a decir que ambos cometieron prácticamente los mismos pecados, ahí nadie amarró a nadie. Si alguien es culpable es la serpiente, pero nuestros hombre y mujer originales se equivocaron en varias cosas que vamos a mencionar:

1. Dejaron que la serpiente distorsionara su imagen de Dios: 
Adán y Eva tenían plena libertad, vivían en un paraíso, todo les era dado por Dios, solamente había un único mandamiento. No comer del árbol del bien y del mal. Pero el enemigo quería hacerles creer que Dios era injusto, que había creado tantos frutos deliciosos y que no quería que disfrutaran de ellos. Lo pintaba como un Dios que solo está para coartar la libertad de sus hijos (¿Te han dicho algo parecido alguna vez?)

En el momento en que eso pasó se rompió la relación de Creador-Creatura, ya desde ahí, antes de comer el fruto, se habían rebelado contra Dios, habían perdido la confianza en él. 

Debemos entender que Dios es un padre que nos ama, que cuida nuestro corazón. ¿Qué son los mandamientos sino normas básicas y lógicas para vivir en plena armonía sin que nadie viole la libertad del otro? ¿Qué libertad nos está quitando Dios al decirnos que no matemos, que no robemos, que no envidiemos y que no mintamos? Al contrario, nos está dando las fórmulas para que no quitemos la libertad a otros y otros no nos quiten la libertad a nosotros. 

Adan Eva y la Serpiente

2. Se convencieron de que había vida y conocimiento por fuera de Dios:
Cuando Dios les decía a Adán y Eva que si comían del fruto prohibido morirían no lo decía de modo literal, para la muestra está que comieron y no se murieron. Se refería más bien a lo que nos recalca Jesús en el evangelio cuando nos dice: Yo soy la Vid y ustedes los sarmientos. Es decir, lejos de Dios no hay vida posible. Puede existir el cuerpo, pero es como un cascarón vacío. 

De la misma forma, el discernimiento o el conocimiento sobre el bien y el mal nos es dado por Dios, él ha fijado en nuestros corazones su ley, la ha escrito con fuego para que no se borrara. Por eso nuestra conciencia siempre que haya sido formada nos llevará a hacer el bien. Pero esto no es posible fuera de Dios. No podemos creernos Dioses de la creación, el creer eso fue lo que llevó a Adán y Eva a pecar. El creer eso mismo es lo que ha llevado a que hoy a lo malo se le llame bueno y a lo bueno se le llame malo. Hoy a la fornicación se le llama "disfrutar la sexualidad" y al guardarse hasta el matrimonio se le llama mojigatería. Hoy al aborto se le llama "decidir sobre tu cuerpo" y a la defensa de la vida se le llama persecución o santurronería. 

(Tal vez te interese leer: ¿Cómo me guía el Espíritu Santo?)

Bien y mal

3. Miraron mucho tiempo la tentación: 
¿Cuánto tiempo llevaban Adán y Eva viviendo en el paraíso? No lo sé, pero simplemente ignoraban el árbol y sus frutos. No le prestaban atención. Pero la serpiente les hizo mirar, y miraron, y miraron y volvieron a mirar. Y se dieron cuenta de que era "apetitoso", "agradable" y "deseable".

Pasa lo mismo con la tención, si las ignoras, ellas no tienen poder para llevarte al pecado. Pero si las sigues mirando y mirando, les vas a ver lo bonito y deseable tarde o temprano. Como decía una predicadora en la Renovación Carismática. Dios nos dio ojos para ver, pero también nos dio párpados para cerrarlos. 

(Te recomiendo este artículo: DILE NO AL PECADO)

4. No reconocieron su culpa:
Dice la palabra que Dios un corazón humillado no lo desprecia, Dios es pura misericordia. Si Adán y Eva hubieran reconocido su culpa estoy casi seguro que Dios los hubiera perdonado e incluso tal vez hubiera permitido que se quedaran en el paraíso (y esto no es ninguna herejía). Pero ellos que hicieron, Adán le echó la culpa a Eva y por ahí derecho al mismo Dios, y Eva le echó la culpa a la serpiente.

Cuando pecamos debemos reconocer ante Dios nuestro pecado y estar dispuestos a reparar por los mismos. Así y solo así obtenemos el perdón de Dios. 

Arrepentimiento

¿Qué hizo María diferente y qué podemos aprender de ella?

Los padres de la Iglesia y muchos santos han sostenido que María es "La Nueva Eva", porque con ella se abre la puerta a la salvación, a una nueva creación. Ella es la mujer de la cual se dice en el Génesis: Pondré enemistad entre tú (la serpiente) y la mujer, entre su descendencia (Jesús y nosotros) y tú descendencia. Ella te pisará la cabeza y tu le morderás el tobillo (una guerra constante hasta el fin de los tiempos). 

Veamos qué tiene María para enseñarnos en nuestra lucha contra el pecado y contra la serpiente:

1. María piensa y pregunta:
El Evangelio de Lucas nos deja ver que María no se quedaba con la primera versión de lo que veía y escuchaba. Ella "se turbó" ante el saludo del ángel y se preguntaba a son de qué él la saludaba así. Ella preguntó al ángel cómo iba a quedar en embarazo si no vivía aún con José. Ella le preguntó a Jesús por qué les hacía eso (cuando se perdió en el templo). Aunque habla poco en los evangelios, muchas veces quiere ahondar en el misterio de Dios y su voluntad. 

¿Ustedes vieron a Eva preguntar o cuestionar a Dios o a la serpiente? No. Ella se quedó con lo que el mundo le daba. 

Sin ofender a nadie... ¿Ustedes se han dado cuenta de que muchos los que quieren "liberarse" de las "ataduras de Dios y la Iglesia" terminan cayendo "libremente" en lo mismo? Sexualidad desenfrenada, consumo de drogas o alcoholismo, apoyo incuestionado e incuestionable a causas LGBTIQ+ y ABORTO, etc. No se dan cuenta, o no quieren darse cuenta, que hay una agenda ideológica y muchas veces diabólica detrás de esto. El enemigo les presenta algo y ellos lo reciben sin hacer preguntas. 

Siempre cuestionemos, pero de verdad, con ánimo de conocer la verdad verdadera detrás de las cosas, lo que viene de Dios y lo que no. 


María hablando con Dios

2. María reconoce que es creatura, no se rebela contra su creador:
María no cae en la tentación del hombre que se quiere igual a Dios, ella sabe que es hija, que es creatura, por eso acepta la voluntad de Dios para su vida. Sabe que no es con sus fuerzas, pero sabe que el Espíritu Santo la cubrirá con su sombra. María sabe que aunque será difícil la misión Dios la sostendrá. Sabe que si Dios lo quiere para ella entonces es algo bueno, perfecto y agradable. 

Alguna vez escuché una frase que me marcó: "Si seguimos cayendo en los mismos pecados, es porque confiamos más en nuestras fuerzas que en las que nos da Dios". Si peleamos con nuestras fuerzas estamos destinados a perder ante la serpiente, que es más lista que nosotros, pero si peleamos con las fuerzas de Dios tenemos asegurada la victoria. María, por supuesto, lo sabía. 

3. María tenía una relación de amor con Dios:
María no se dejó nunca distorsionar la imagen que tenía de Dios. Ella sabía que Dios es amor, que ama a sus hijos y que nunca haría nada para dañarlos. 

Cuando sabemos que Dios es nuestro padre, que nos ama, podemos vivir como María, esforzándonos en no pecar y en agradar en todo a Dios, no por miedo, sino por amor al que nos creó, al que nos ama infinitamente desde la eternidad. 


En esta solemnidad de la Inmaculado Concepción (y todos los días) esforcémonos por vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, y no dejemos que el enemigo nos robe la vida verdadera que tenemos solo junto a nuestro padre.

Que Dios te bendiga.

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Si llegaste hasta aquí te invito a ver el siguiente video: Junto a ti 🌹| Reflexión y canto mariano católico.



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