Hoy celebramos Pentecostés, una de las fiestas más importantes para todos los cristianos. Y creo que vale la pena vivirla, no solo desde la emoción o desde la tradición, sino entendiendo mejor a quién estamos invocando cuando decimos: “Ven, Espíritu Santo” . Porque a veces hablamos del Espíritu Santo como si fuera una fuerza, una energía, un impulso interior o simplemente “algo” que se siente en la oración. Incluso, muchas veces lo reducimos a sus símbolos: el fuego, la paloma, el viento, el agua. Pero lo primero que tenemos que tener claro es esto: el Espíritu Santo no es una cosa. El Espíritu Santo es una Persona. Y no cualquier persona. Es la tercera Persona de la Santísima Trinidad . Es decir, es Dios. Los cristianos creemos en un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo . No creemos en tres dioses. Creemos en un solo Dios. Pero ese único Dios se nos ha revelado como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo. Por eso el Espíritu Santo no es menos importante que el...
Un espacio dedicado a fortalecer nuestra fe en Dios, reflexionar en su palabra y crecer en el amor.