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Mostrando las entradas de mayo, 2026

¿Quién es el Espíritu Santo?

Hoy celebramos Pentecostés, una de las fiestas más importantes para todos los cristianos. Y creo que vale la pena vivirla, no solo desde la emoción o desde la tradición, sino entendiendo mejor a quién estamos invocando cuando decimos: “Ven, Espíritu Santo” . Porque a veces hablamos del Espíritu Santo como si fuera una fuerza, una energía, un impulso interior o simplemente “algo” que se siente en la oración. Incluso, muchas veces lo reducimos a sus símbolos: el fuego, la paloma, el viento, el agua. Pero lo primero que tenemos que tener claro es esto: el Espíritu Santo no es una cosa. El Espíritu Santo es una Persona. Y no cualquier persona. Es la tercera Persona de la Santísima Trinidad . Es decir, es Dios. Los cristianos creemos en un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo . No creemos en tres dioses. Creemos en un solo Dios. Pero ese único Dios se nos ha revelado como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo. Por eso el Espíritu Santo no es menos importante que el...

Amor por amor: amar a Cristo es amar a los hermanos.

 “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40). Con esta frase, Jesús muestra que el amor a Dios se verifica en el amor concreto al prójimo, especialmente a los más pobres, frágiles y sufrientes. En la encíclica Dilexit Nos , el Papa Francisco recuerda que el amor a Cristo no puede separarse del amor a los hermanos . La devoción al Sagrado Corazón de Jesús no es una espiritualidad encerrada en la intimidad, sino una experiencia de amor que pide una respuesta visible y fraterna. Esa respuesta se resume en la expresión “amor por amor” (Dilexit Nos, n. 166): Cristo nos ama primero, y el creyente responde no solo con palabras o actos devocionales, sino con una vida de amor y servicio a los demás. El amor de Cristo pide una respuesta Una de las santas que más nos habla de esto es santa Margarita María de Alacoque , en cuya experiencia espiritual aparece una doble dimensión: por un lado, la declaración ardiente del amor...