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Mostrando las entradas con la etiqueta Sagrado Corazón de Jesús

Amor por amor: amar a Cristo es amar a los hermanos.

 “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40). Con esta frase, Jesús muestra que el amor a Dios se verifica en el amor concreto al prójimo, especialmente a los más pobres, frágiles y sufrientes. En la encíclica Dilexit Nos , el Papa Francisco recuerda que el amor a Cristo no puede separarse del amor a los hermanos . La devoción al Sagrado Corazón de Jesús no es una espiritualidad encerrada en la intimidad, sino una experiencia de amor que pide una respuesta visible y fraterna. Esa respuesta se resume en la expresión “amor por amor” (Dilexit Nos, n. 166): Cristo nos ama primero, y el creyente responde no solo con palabras o actos devocionales, sino con una vida de amor y servicio a los demás. El amor de Cristo pide una respuesta Una de las santas que más nos habla de esto es santa Margarita María de Alacoque , en cuya experiencia espiritual aparece una doble dimensión: por un lado, la declaración ardiente del amor...

El Corazón que nunca se cansa de amar: la historia de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

La devoción al Sagrado Corazón no nació de un libro de oraciones, sino del Evangelio. En el momento en que el soldado atravesó el costado de Jesús, brotaron sangre y agua (Jn 19,34). Los primeros cristianos vieron en ese gesto el nacimiento de la Iglesia, el fluir del Espíritu Santo y el inicio de una nueva vida para toda la humanidad. Desde entonces, el Corazón de Cristo se entiende como fuente de vida, de amor y de misericordia que nunca deja de latir por el mundo. Del costado traspasado a la fuente del Espíritu Los Padres de la Iglesia, especialmente los de Asia Menor, enseñaban que de esa herida abierta brotan los sacramentos, la Palabra y la gracia que sostienen la fe. Desde el costado abierto del Salvador, Dios derrama su amor sobre la humanidad e invita a todos a beber de su fuente eterna. La encíclica Dilexit Nos del Papa Francisco retoma esta enseñanza y recuerda: “Su costado herido, que interpretamos como su corazón, está lleno del Espíritu Santo y desde él llega a nosotro...